sábado, 4 de abril de 2015

Una mujer que escribe




Enamorarse de una mujer que escribe es complicado. Ella, como nadie, sabe el peso y el valor de las letras. Te envuelve en su dialéctica descriptiva, desnudándote de caracteres y signos de puntuación. 

Enamorarse de una mujer que escribe es mágico. Ella es capaz de convertir un mensaje de texto en una erección libidinosa. Te regala un haiku y te embruja para que le escribas uno de vuelta. 

Enamorarse de una mujer que escribe es un viaje al pasado. Ella te recuerda que guardar en tu gaveta cartas hechas a mano, figuritas de papel y un mechón de pelo, son mucho más que cursilerías de antaño.

Pero si una mujer que escribe se enamora de tí, no hay salvación. No hay escapatoria. Estás condenado a vivir en su mundo paralelo de novela.